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Estos días con cero actividad, el básquetbol argentino, afectado por el coronavirus, afronta una de los mayores desafíos: como volver y de que manera, en un contexto económico negativo por donde se lo mire. Volver a las fuentes y amigarse con el público, es una de las cuestiones a tratar. Por otro lado, mas que nunca el compre nacional será una buena forma de ver lo que tenemos en el territorio. Por Diego Turco Vergara

 

Creo que ya no interesa tanto volver. Y si llegara a pasar, sería un milagro que algun bolsillo pueda sostener tantos gastos y costos. Abrir una cancha, mas de 30 mil pesos. Pagar un sueldo, otro tanto, y buscar un extranjero, es un verdadero tesoro a encontrar.

Voy a partir la idea desde el concepto de "Sin clubes, no hay competencia". De allí en más, todo lo que viene alrededor, cancha, jugadores, entrenadores, médicos, kinesiólogos, utileros, árbitros, comisionados, y el público. 

Pero vamos a los clubes. El mandamiento y primer legado de León Najnudel fue el "bien común" y "juega el que puede, no el que quiere". En este último concepto, con el correr de los años, y básicamente por una cuestión generacional del recurso humano que dirige el básquetbol, tuvo cambios notorios de plazas, equipos y zonificación.

Hasta aquí, lectura básica, como una especie de hipótesis del problema. En este contexto global, mundial, la pandemia se llevó puesto vidas, y ante eso, sólo pedirle a China que sea un poco autocrítico en su modelo de país y diversas costumbres que evidentemente, generaron daño. No hablo de su economía ni evolución, hablo que por sus costumbres, la pandemia perjudicó a todo el planeta tierra.

Ahora, momento de ver que tipo de virus nos atacó internamente al básquet. Las décadas doradas del inicio y su continuidad, han superado todo tipo de crisis económicas en el país, saliendo a flote siempre. Con la llegada de la televisión, mas visibilidad, mas espacio ganado y mas competencia, fortalecida por camadas de jugadores, hasta llegar a este momento.

Dos competencias fuertes. La Liga A con TV e inversores, y un apoyo económico explicito en los presupuestos de varias provincias. En cambio, La Liga Argentina, sin TV y con la producción casera de parte de los clubes, deambula hace varias temporadas con el sinsabor de un sólo premio de ascenso. Lógicamente, no voy a olvidarme del 3x3, La Liga Femenina y La Liga de Desarrollo. Se juega casi todos los días, chau público y para ir a la cancha, los partidos a ver se eligen, ya sea con abonos y con ciertas plazas consolidadas con buenas gestiones.

Llegó el streaming obligatorio para todos los clubes y próximamente con suscripción. Chau a youtube, chau a la producción casera y chau producciones independientes. Mermada la presencia de la radio, a la dirigencia no le importó su realidad y jamás reparó en que jugar todos los días, produjo un daño en algunos casos, irreparables.

Repaso y no por ser despectivo: el calendario actual, y de los que dirigentes avalaron con sus votos y después escupieron en los medios, alejó a la gente, al socio, al público, a la radio, al medio en general, fue un tanto elitista y ahora, en tiempos de coronavirus: canchas ocupadas con camas.

El entramado social en las comunidades de todo el país, mas allá del fútbol, hoy tiene otras prioridades. Llegar a compensarlas con el deporte no estaría mal, sin embargo el básquet se debe una profunda autocrítica en su funcionamiento.

Hoy alineadas la CABB y la AdC, los clubes ya le anticiparon que las arcas están en cero. 

Por un lado, el Federal y el TNA, sin ingresos de televisión, dependen de los sponsor y el financiamiento de las arcas provinciales. Esa bomba de tiempo, a la que llamaron auxilio, apoyo, se convirtió en lo único a lo que recurren las instituciones. En un algún momento, ese flujo se gasta, se cansa o no confía, o simplemente no reditúa, y ahi están los problemas que se notan desde hace varios años.

Tener un vínculo político es clave, pero no debería ser lo único. No hay planes sustentables, es poco probable que la planificación en plazos puedan ser hasta creíbles en el tiempo.  

A lo que quiero llegar es a la VIABILIDAD DE UN DEPORTE ACTUAL SUBCAMPEÓN DEL MUNDO. Profesionalizarlo, ya es una realidad, pero con sustentos lógicos, y no desde la estadística y un cuadro en excel. La competencia fue un laboratorio de pruebas en los últimos 10 años, y el público junto a la prensa fueron los últimos eslabones, y precisamente en los cuales deberían apoyarse para la difusión primero y segundo, que la gente del básquet no se nos escape masivamente.

Es decir, el daño de estar a espaldas de la gente en cuanto a un calendario que la propia organización dice que no puede dar en la tecla, fue un punto negativo siempre. Partidos todos los días no sirve. Pero al mismo tiempo, la organización desde su dirección ejecutiva dice que las agencias de apuestas son las que invierten en el deporte y está bárbaro jugar así. Entonces, o nos quedamos en esa cuestión o le damos una vuelta de rosca en serio a la competencia, porque de no ser así, la inercia nos tapará la visión real de los problemas y nos quedaremos en un monitor aplaudiendo solos como los apostadores invierten, ya sin importar quien juega, de donde vienen sino que el tema es jugar por jugar y listo.

No creo que en el razonamiento mas racional de los dirigentes, no se les haya quedado en la cabeza repensar el calendario. Mas alla que la situación los obligó a recalcular, entiendo que es un momento mas que oportuno para ver adónde vamos y como queremos hacer grande el básquet, con toda la evolución teconlógica, pero el deporte y su entorno, todavía son de carne y hueso.

 

  

 

 

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